Traumatismos dentales, ¡que no cunda el pánico!

Pérdida incisivo tras traumatismo dental

Los traumatismos dentales son las lesiones de los dientes y tejidos blandos producidas por una caída, un golpe o incluso por la práctica de deporte. Junto a los dolores provocados por piezas dentarias, los traumatismos dentales son las causas más frecuentes para acudir de urgencia a una consulta dental.

Los traumatismos pueden provocar fractura en la corona del diente afectando o no a la pulpa dental, comúnmente conocida como ‘’nervio’’, cambio de posición (intrusión, extrusión o luxación lateral) o incluso la salida completa del diente de su cavidad alveolar en la encía.

El manejo de los traumatismos dentales varía en relación a la afección del diente, la edad del paciente y el tipo de dentición (temporal o” de leche” o permanente). En esta entrada nos centraremos  en el manejo de las avulsiones dentales en la dentición definitiva.

¿Qué hacer ante una avulsión dental?

El traumatismo dental sufrido por Godín, jugador del Atlético de Madrid ha dado mucho que hablar acerca de los protocolos de actuación en el caso de avulsiones dentales. Tal ha sido el tumulto generado, que la Asociación Española de Endodoncia (AEDE) manifestó su preocupación y se ha ofrecido  a contribuir a que se conozca la mejor forma de actuar en caso de pérdida (o ‘avulsión’, como se denomina de forma técnica) de piezas dentales.

Las avulsiones dentales suponen del 1 al 16% de todas las lesiones traumáticas de los dientes permanentes. A pesar de no ser frecuentes, generan mucha ansiedad por la “aparatosidad” de la situación. Ocurren con mayor frecuencia en los incisivos centrales superiores de niños entre siete y los diez años.

# REGLA NÚMERO UNO, “Mantener la calma” 

Si la pieza es dentición definitiva el tratamiento será reimplantarla. Si es dentición de leche, no se recoloca, lo mejor es esperar a que salga la pieza definitiva.

# REGLA NÚMERO DOS, “Sin prisa pero sin pausa”

Un traumatismo dental constituye una urgencia ya que el tiempo es importante para la supervivencia del diente. Un tiempo extraoral del diente inferior a 60 minutos puede conseguir un índice de éxito del tratamiento superior al 90%.

Tras la avulsión, se debe recoger el diente del suelo por la corona sin tocar la raíz, y lavarlo en agua tibia sin frotarlo durante 10 segundos en el caso de que estuviera sucio.

En el caso de que el propio paciente o acompañantes se atrevan, reimplantar el diente y colocarlo en su alveolo y seguidamente morder un pañuelo hasta la llegada al dentista.

 El mejor medio de conservación para el transporte del diente es la leche puesto que es fácil  de conseguir, permite la viabilidad de las células presentes en el ligamento que mantenía el diente anclado en la encía y, gracias a las técnicas de pasteurización, no contiene bacterias. Ante la imposibilidad de conseguir leche, el diente se podrá mantener bajo la lengua en la boca del paciente. La saliva contiene bacterias pero es mejor alternativa a conservar el diente en seco.

Una vez en la consulta del dentista, hará las radiografías correspondientes, limpiará y desinfectará la zona. Introducirá el diente en la encía y lo mantendrá inmóvil ferulizándolo a los dientes vecinos con un alambre y composite durante varias semanas.

# REGLA NÚMERO TRES,  “La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce”

Una vez ferulizado el diente se debe vigilar cada semana. La ferulización se retira a las 2-3 semanas y entonces se valora si la pieza no tiene movilidad.  El paciente,  o los padres ( en caso de menores), han de conocer el riesgo que implican los traumatismos, las posibilidades de éxito o fracaso del tratamiento, las complicaciones en su evolución, la posible afectación en el transcurso del tiempo de otros dientes implicados en el traumatismo y, sobre todo, la importancia de seguir escrupulosamente las indicaciones.

Una adecuada higiene oral es imprescindible durante la curación de una traumatismo dental.

Una vez que se ha logrado mantener el diente sin movimiento en la encía, explicaremos al paciente que signos se deben vigilar: que el diente no cambia de color, que no presenta sensibilidad o que no se forma un absceso o flemón en la encía. Si eso sucediera nuestro dentista probablemente nos plantee una endodoncia. Con el traumatismo, la alimentación sanguínea del diente que entra por la raíz se puede haber dañado lo que supone la necrosis o “muerte” del tejido pulpar del interior del diente.

# REGLA NÚMERO CUATRO, “Cuando se cierra una puerta, siempre se abre una ventana”

Aún en el caso de no encontrar la pieza avulsionada para poder reimplantarla, existen alternativas de tratamiento y soluciones para reponerla:

  • Pieza definitiva en jóvenes ( niños mayores de 6 años pero menores de 18) que no han terminado el crecimiento. Se podrá colocar una prótesis removible  que se irá modificando conforme el niño crezca y vaya cambiando su boca. Esto le permitirá tener una función y una estética adecuada. Cuando termine el crecimiento se hará tratamiento definitivo.
  • Pieza definitiva cuando ya está terminado el crecimiento ( mayores de 18 años aprox). Se pueden optar por colocar aparatos removibles o fijos implantes. Si el tratamiento de elección es un implante, hay que realizar un estudio con TAC 3D puesto que el traumatismo puede haber ocasionado pérdida de hueso. Si las condiciones son favorables, se podría colocar el implante y un diente (provisional) el mismo día. Se minimiza así el impacto estético de la pérdida de una pieza dental.

 

Entendemos que ante un momento de “crisis” como es la pérdida de un diente por un traumatismos, es difícil recordar cómo actuar. Nuestro teléfono de urgencias está abierto para responder a dudas  o guiaros en los momentos previos hasta acudir a la consulta.